Con una deuda media de casi 100.000 dólares por hogar, hay demasiadas familias en Estados Unidos que luchan por mantenerse económicamente.
La mejor manera de ayudar a sus hijos a evitar las deudas y los malos hábitos que son comunes a muchos adultos estadounidenses hoy en día es empezar a enseñarles buenos hábitos ahora. Si sus hijos empiezan a aprender formas de ahorrar dinero cuando son pequeños, es más probable que esos buenos hábitos se les queden cuando sean mayores y tengan un acceso más fácil a las tarjetas de crédito y los préstamos.
A continuación te proponemos tres formas creativas de mejorar los hábitos de gasto en familia. Algunas sugerencias pueden ser más apropiadas para niños mayores que para los más pequeños, pero la mayoría pueden aplicarse con alguna variación para niños de diferentes edades.
He aquí 3 formas creativas de enseñar buenos hábitos de ahorro desde una edad temprana:
1. Haz que cualquier asignación que des esté ligada a las tareas.
La relación entre el trabajo duro y el dinero ganado es una buena lección que hay que aprender pronto. Es menos probable que los niños den por sentado el dinero que reciben si tienen que ganárselo.
Si ya exige ciertas tareas sin remuneración, no hay necesidad de cambiar eso. Pero en cualquier hogar siempre hay algo más que hacer. Haz una lista de las tareas que aún no están cubiertas, fija un precio para cada una en función de la cantidad de trabajo que suponga y colócala donde tus hijos puedan ver las oportunidades de ganar dinero extra.
Consejo adicional: para enseñarles buenos hábitos de ahorro, dé a sus hijos la opción de coger su dinero en efectivo o dejar que usted se lo guarde hasta que alcancen una determinada cantidad. Si eligen esta última opción, puedes darles unos cuantos pavos extra para enseñarles el valor del ahorro y mostrarles cómo funcionan las cuentas de ahorro remuneradas.
2. Trabajen juntos en la creación de un presupuesto familiar.
Involucra a los niños en el proceso de elaboración del presupuesto. Puede que les resulte tedioso y un poco aburrido, pero les ayudará a entender por qué no siempre tienen todo lo que piden. Esté dispuesto a sacar a colación el presupuesto familiar y su límite de gasto semanal cada vez que pidan un juguete nuevo o una comida fuera de casa, para que empiecen a hacerse a la idea de que hay que pensar en cada decisión de gasto.
Puedes utilizar manualidades para ayudar a los más pequeños a entender el concepto. Utiliza platos de papel para representar todo el presupuesto y divídelo en trozos para representar las distintas categorías en las que tu familia gasta más. A continuación, explícales que tu objetivo es reducir determinadas partidas.
Consejo extra: Pídeles que te ayuden a hacer la lista de la compra y hablad de los distintos costes de los artículos que soléis comprar y de cómo encajan (o no) en el presupuesto familiar. Repasad juntos los menús en casa antes de salir y tened la misma conversación. Hablad de las compensaciones: ¿qué más podéis comprar más tarde si decidís saltaros el aperitivo y los refrescos ahora?
3. Anima a los niños a elegir un objetivo concreto por el que trabajar.
Ya sea una bicicleta nueva, un juguete nuevo especialmente codiciado o una fiesta con los amigos, tener algo específico por lo que trabajar es un poderoso incentivo para ahorrar. Recordar este objetivo puede ser útil en las conversaciones que tengas sobre los números uno y dos.
Consejo extra: Busca oportunidades para indicarles a tus hijos las opciones que pueden tomar para ahorrar más. Si se acerca un cumpleaños y quieren una tarta de helado, indícales cuánto ahorrarían si hicieran la tarta en casa y ofréceles añadir el dinero extra a sus ahorros si eligen esa opción.
Su familia no sólo se beneficiará de estas formas de ahorrar dinero juntos, sino que también tendrá la oportunidad de pasar más tiempo juntos.
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Crédito: Kasasa Blog